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La “Tarta de cumpleaños” del éxitazo inesperado

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Hola chic@s,

La semana pasada, mi primazo José Ángel decidió organizar una cena-fiesta para celebrar por segunda o tercera vez su 30 cumpleaños (hace bien oye, treinta añazos no se cumplen todos los días, y menos tan bien llevados como él). Por culpa de mi pata chula no pude ir a las otras celebraciones, pero esta iba a ser en casa, así que me apunté sin dudarlo.

Así que ahí me teníais dándole vueltas a la cabeza para ver que tarta podía preparar para el gran día. Además iban muchas personas que no conocía (y que no iban a decir que estaba rico si no lo estaba) y eso es una gran presión cuando una cocinera novata se mete en estos berenjenales.

El bizcocho elegido fue el Devil’s Food Cake del blog El Rincón de Bea. La pinta lo dice todo. Sólo hice una pequeña variación en la receta, ya que yo no usé almíbar para empapar los bizcochos porque habían quedado bastante húmedos y me daba miedo que perdieran consistencia.

Para continuar con la experimentación, probé a hornear dos bizcochos en moldes diferentes, para acabar con la tradición de abrir el bizcocho resultante a la mitad. Me arriesgué porque el jodía de mi horno rara vez hace correctamente su trabajo y los bizcochos casi no suben….. Y menos mal que me arriesgué, porque el olor y el aspecto, la textura, la altura similar de ambos bizcochos, ¡de categoría!… no me besaba a mi misma porque no me alcanzaba, que si no……..

Ahora vamos con la receta del bizcocho. Necesitáis:

  • 280 grs. de harina de trigo.
  • 220 grs. de azúcar moreno.
  • 185 grs. de azúcar.
  • 1 cucharadita de bicarbonato sódico.
  • 250 grs. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente (la mía estaba más fría de lo normal, pero no consiguió estropear la receta)
  • 1/4 de cucharadita de sal (gramo y medio aprox.)
  • 4 huevos L a temperatura ambiente.
  • 2 cucharaditas (10 gr) de esencia o estracto de vainilla (yo sólo puse una porque no me quedaba más…cosas que pasan)
  • 125 grs. de cobertura de chocolate sin azúcar, derretido.
  • 250 ml. de buttermilk (250 ml. de leche + 1 cucharada, unos 15 ml., de zumo de limón. Lo mezclas, lo dejas reposar unos 10 minutos, y voilà, buttermilk casero)

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Precalentamos el horno a 180ºC. Engrasamos el molde o moldes. Yo usé dos moldes de unos 26 cm (uno era ligeramente más grande que el otro, pero no se notaba).

Tamizamos la harina, la sal y el bicarbonato en un bol y reservamos. Fundimos el chocolate al baño María o en el microondas, con cuidado de no quemarlo, y reservamos. Batimos conjuntamente la mantequilla con los azúcares con la batidora de barillas (si no tenéis usad una barilla manual con brio y energía, vais a ejercitar más el brazo que en un gimnasio). Cuando está bien incorporado añadimos los huevos uno a uno, es decir, hasta que el primero no se ha incorporado bien no añadimos el siguiente, etc. Después ponemos la vainilla y damos otro meneo a la mezcla. Seguimos con el chocolate fundido y mezclamos bien. Por último incorporamos de forma alternativa la mezcla de harina y el buttermilk, es decir 1/3 de harina + 1/2 de buttermilk + 1/3 de harina + 1/2 de buttermilk + 1/3 de harina (a ojo).

Repartimos la mezcla en los moldes (yo lo hice con un repartidor de sopa, poniendo un cazo en cada molde hasta que se acabó la masa) y al horno. Bea dice que los horneó 30 minutos. Yo pinché los bizcochos a la media hora y la puntilla salía pringadísima de masa, así que los dejé unos 10 minutos más. Lo que defienda la teoría de que cada horno es un mundo, así que hay que ir controlando de vez en cuando la cocción.

Dejamos enfriar los bizcochos en su molde unos 10 minutos antes de desmoldar y dejar sobre una rejilla que acaben de enfriar completamente.

Segunda parte de la tarta: el frosting o cobertura.

El frosting que usa Bea en su blog es de chocolate, pero pensé que quizás iba a ser “demasiado”, sobre todo al no estar segura de los gustos de los invitados. Así que en su lugar hice un buttercream simple (¡Dios, cómo los odio!).

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La receta original (que ya no recuerdo de dónde la saqué) llevaba 250 grs. de mantequilla en pomada, 450 grs. de azúcar glass, 1 cucharadita de estracto de vainilla y 6 cucharaditas (30 ml.) de leche entera. Yo sustituí la cucharadita de vainilla por cuatro gotas (en serio, gotas) de esencia de algodón de azúcar y puse tres cucharaditas más de leche.

Puse una plancha de bizcocho, una cantidad generosa de buttercream, lo estendí y luego coloqué el otro bizcocho encima. Cubrí también todo el exterior de la tarta con otra capa fina de buttercream y la metí en la nevera para que sellara. Pero ¿que pasó?, que no me quedaba suficiente buttercream para dar la segunda capa y decorar decentemente la tarta. ¡Horror!, ¿qué hago? Me pusé a añadir azúcar glass y leche como si no hubiera un mañana. Debí de añadir entre 300-350 grs. de azúcar glass, 8 ó 9 cucharaditas de leche y 3 gotas de esencia de algodón de azúcar.                                     Aún así no fue suficiente, y recurrí a las lascas de chocolate que compré en Lidl para cubrir la parte superior de la tarta.

El dichoso buttercream quedó un poco terroso en el paladar a pesar de usar azúcar glass y de haberla tamizado antes, por lo que he llegado a la conclusión de que los frosting son caprichosos por naturaleza, quedan bien sólo cuando les da la gana.

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A pesar de todo la tarta quedó riquísima a juzgar por los comentarios excelentes de todos los invitados, y yo más feliz que una perdiz.

Hasta la próxima, cocinillas!!

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Layer Cake de Calabacín y Chips de Chocolate

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Hola cocinillas,

¿cómo vais con estos calores? Yo no sé dónde meterme, la verdad. Todos los veranos le digo lo mismo a mi madre, que me voy a comprar una casa en Helsinki para pasar allí todos los meses de calor, porque ¡esto es un sinvivir señores!. Y lo que nos queda… sólo de pensarlo me entran los siete males.

Hoy os traigo una receta que muchos considerarán sorprendente, aunque no me extraña nada pues yo fui la primera que quedó en estado de shock cuando babeando frente al blog www.elrincondebea.com. Lo primero que se me pasó por la cabeza fue: ¿pero cómo va a estar buena una tarta de calabacín con chocolate?. Para que conste en acta, yo no tengo nada en contra del calabacín, que lo como bastante. Después de darle muchas vueltas, se me presentó la ocasión perfecta. Una cena con mi familia paterna para celebrar el contrato indefinido de mi primo Juan Alonso (tal y como están las cosas eso se merece un fiestón) iba a ser el momento para “engañar y escandalizar” a la peña.  La única que conocía el ingrediente estrella de la tarta era mi madre y nadie más lo supo hasta que todo el mundo se había metido en la cuchara en la boca y se estaba relamiendo. Y para muestra, la reacción de otro primo, José Pascual, que dijo al probarla: ¡Así si que mola comer calabacín!.

La única variación de esta receta de www.elrincondebea.com además de los moldes usados (yo no tengo tres moldes de 18 cm, sólo tengo uno de 25 cm), es que puse 5 huevos L en vez de 3 huevos XL.

Para hacer la tarta necesitáis:

  • 4 ó 5 huevos L
  • 300 ml de aceite de oliva
  • 250 gr. de azúcar moreno
  • 350 gr. de harina de trigo
  • 1 cucharadita de levadura
  • 1 cucharadita de bicarbonato
  • 2 cucharaditas de canela
  • 1/2 cucharadita de jengibre en polvo
  • 1/2 cucharadita de nuez moscada
  • 250 gr. de calabacín pelado y rallado
  • 150 gr. de pepitas de chocolate (yo usé la lágrimas de chocolate de Mercadona, las mismas que uso para las cookies)

Precalentar el horno a 170º y dejar preparado el molde engrasándolo. Pelar y rallar el calabacín, reservar. En un bol tamizamos la harina, la levadura, el bicarbonato, el jengibre, la canela y la nuez moscada. En otro bol, batimos los huevos junto con el aceite y el azúcar. A esta mezcla añadimos en dos veces la mezcla de harina hasta que quede completamente incorporada. Ya sólo tenemos que añadir el calabacín rallado y las pepitas de chocolate, y al horno durante 40 ó 45 minutos (ya sabéis que hay que comprobar siempre con la puntilla, para tener la seguridad de que el bizcocho está hecho).

Una vez frío, corté el bizcocho en tres partes con la guillotina de bizcochos que compré en Ikea (no es la panacea y te tienes que buscar la mañas para usarla, pero su apaño hace), envolví cada parte en papel film y los puse en el frigorífico durante un día. Al día siguiente los saqué para montar la tarta. Usé frosting de queso para rellenar las entrecapas del bizcocho y para la cobertura. La receta del frosting la tenéis en la entrada de la carrot cake. Y la parte decorada en rojo es el mismo frosting pero teñido con tinte en gel rojo.

La decoración no está muy allá, pero lo hize deprisa y corriendo, y así pasa. Además, me daba lástima esmerarme pues ya estaba pensando que la tarta no aguantaría las 2 horas y media de viaje hasta el pueblo (aunque milagrosamente aguantó perfectamente).

Esto es todo por hoy, en breve subiré nueva receta, y espero que sea salado, porque tanto dulce no es bueno para la operación bikini.

Un besote

Muffins veraniegos de arándanos con glaseado de limón

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Buenas a todos de nuevo!!!

Como de costumbre, he tenido el blog un poco olvidado, aunque eso no quiere decir que no haya cocinado, porque para ayudar a mi madre (que va a levantar el país ella solita como siga con ese ritmo), me encargo yo de las comidas y cenas.

Tengo varias recetas con sus respectivas fotos en la lista de espera para ser subidas al blog, pero hoy voy a decantarme por la última que he hecho, unos muffins (ñam, ñam, ñam, ñam) de arándanos con un toque ácido en foma de glaseado. A mi el limón no es que me guste mucho, pero en casa gusta bastante, así que me pareció bien hacer esta pequeña concesión culinaria.

Esta receta la encontré un día navegando en la red (de receta en receta y clico en otra porque se me hace la boca agua) en el blog www.mybakingaddiction.com y automáticamente la guardé en mis favoritos para hacerla un día. Hace una semana, haciendo la compra en mi querido Mercadona, econtré arándanos deshidratados y se me encendió la bombillita. No hace falta que diga que aunque hidrates durante toda una mañana los arándanos, no tienen el mismo sabor que los arándanos frescos. Pero si tenemos en cuenta que cuestan un tercio de lo que cuestan los frescos, renunciar un poco al sabor tampoco me parece tan grave.

Pasamos ya a la receta para unos 24 muffins pequeños:

  • Ralladura de dos limones
  • 120 gr. de azúcar
  • 80 gr. de azúcar moreno
  • 60 gr. de mantequilla ablandada (en la receta original dice que la matequilla es sin sal, pero yo la puse con sal)
  • 55 gr. aprox. de aceite de girasol
  • 2 huevos L
  • 1 cucharadita de estracto de vainilla
  • 350 gr. de harina de trigo
  • 1 1/2 cucharadita de levadura
  • 1/4 cucharadita de bicarbonato
  • 3/4 cucharadita de sal
  • 250 ml de leche
  • 200 gr. de arándanos aprox.

Precalentar el horno a 225º. Mezclar la ralladura de limón con los dos tipos de azúcar. En otro bol, mezclamos con la batidora de barillas la mantequilla y el aceite (con cuidado, salpica!). Incorporamos la mezcla de la ralladura y el azúcar. Después añadimos los huevos y el extracto de vainilla. En otro bol mezclamos la harina, la levadura, el bicarbonato y la sal.  Se añade a la mezcla que ya tenemos intercalándola con la leche (empezando y acabando con la mezcla de harina). Por último colocamos los arándanos y mezclamos con la espátula para que se repartan bien por la masa.

Rellenamos las cápsulas de magdalenas colocadas en los moldes casi por completo y horneamos los muffins durante 15 o 17 minutos. Pinchamos una de las magdalenas con la puntilla para asegurarnos  de que están hechas. Una vez fura del horno, las dejamos 5 minutos dentro de la bandeja para magadalenas para que se enfríen. Unas vez pasados los 5 minutos se sacan del molde y se dejan enfriar sobre una rejilla.

Para el glaseado de limón se necesita (cantidad suficiente para dar dos capas a cada muffin, por lo que podéis hacer sólo la mitad, si no os gusta con tanto glaseado):

  • 3 cucharadas soperas (45 ml. aprox) de mantequilla derretida
  • 23o gr. de azúcar glass tamizada
  • 1/2 cucharadita de agua de azahar (en la receta original ponen extracto de vainilla)
  • 1 cucharada sopera de zumo de limón natural
  • 1 cucharada sopera de agua tibia

Lo mezclais bien con una barilla de mano y mojáis los capuchones de los muffins en el glaseado. Una vez que haya secado un poco podéis mojarlos de nuevo para darles la segunda capa.

Espero que os guste y que os animéis a prepararlos. Pero sobre todo, me encantaría que los poquitos seguidores que tengo dejaran algún comentario de vez en cuando (anima bastante a seguir y ayuda a que no me pueda la pereza).

Un besote a todos.

Carrot Cake con frosting de queso crema

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Buenos días a todos!

La semana pasada intenté preparar por primera vez leche frita, pero la cosa no salió bien porque la masa no se endureció. Como tenía que desquitarme de ese fiasco culinario (para que veáis que no siempre me luzco) decidí hacer una tarta y, ya de paso, quitarme el mono de horno que tenía. Después de mucho navegar aparecí en el blog Cooking Classy de Jaclyn con esta receta fantástica de Carrot Cake (tarta de zanahoria). La modifiqué un poquito y me puse manos a la obra. El resultado fue sorprendentemente espectacular! El aspecto quizás engaña, pero el sabor es…. ñammmmm.

Antes de pasar a la receta quería decir que esta entrada es un poco especial. Joana, una chica portuguesa que pasó rápidamente de ser una conocida a un fantástica amiga (sólo le faltó adoptarme! jajajaja) también es una gran cocinillas y me pidió que le pasara en portugués esta receta. Por eso esta receta está en los dos idiomas. Para Joana e os amigos portugueses que vão ler isto, para já peço disculpas pelos possíveis erros cometidos.

 

 

Ingredientes para el bizcocho:

  • 250 gr. de harina / 250 gr. de farinha
  • 125 gr. de azúcar /125 gr. de açúcar
  • 125 gr. de azúcar moreno / 125 gr. de açúcar de cana
  • 1 cucharadita de bicarbonato / uma colher de café de bicarbonato
  • 1 cucharadita de levadura / uma colher de café de fermento em pó
  • 1/2 cucharadita de sal / 1/2 colher de café de sal
  • 2 cucharaditas de canela / dois colheres de canela
  • 1 cucharadita de extacto de vainilla / uma colher de café de essência de baunilha
  • 90 gr. aprox. de aceite de girasol / 90 gr. aprox. de óleo
  • 3 zanahorias grandes / 3 cenouras grandes
  • 4 huevos L / 4 ovos L

Encendemos el horno para precalentarlo a 180ºC (con calor arriba y abajo). Se pelan y se rallan las zanahorias. Tamizamos la harina y la colocamos en un bol junto con el resto de ingredientes secos (los dos tipos de azúcar, el bicarbonato, la sal, la levadura y la canela). En otro bol batimos los huevos y el aceite, a lo que añadimos la zanahoria rallada. Vamos añadiendo la mezcla del bol de la harina en el bol con la zanahoria poco a poco para que sea más fácil. Una vez que está todo bien mezclado, engrasamos y enharinamos un molde de bizcocho (de esos que se desarman para que sea más fácil desmoldar el bizcocho), volcamos la masa y la dejamos unos 45 minutos en el horno (recordad que se tiene que colocar a altura media).

Para comprobar si el bozcocho está listo, metemos una puntilla hasta que salga limpia.

Ligamos o forno a 180 ºC (com calor superior e inferior). Descascamos as cenouras e ralamos-as. Tamisamos a farinha e mexemos-a num bol com os açucares, o bicarbonato, o sal, o fermento e a canela. Noutro bol batemos os ovos com o óleo e adicionamos a cenoura ralada. Adicionamos aos poucos a mistura da farinha à mistura da cenoura. Untamos e enfarinhamos a forma onde vamos fazer o bolo e colocamos a mistura resultante. Levamos ao forno durante 45 minutos ou até que a faca saia limpa quando fora introducida no bolo.

 

 

Ingredientes para el frosting de queso:

  • 240 gr. queso tipo Philadelphia /240 gr. de queijo tipo Philadelphia
  • 200 gr. de azúcar glass / 200 gr. de açúcar glacé
  • 100 gr. aprox de mantequilla (temperatura ambiente) / 100 gr. aprox. de manteiga (fora do frigorifico)

Batir el queso y la matequilla (yo lo hize con la barilla de la batidora). Una vez que estén bien unificadas vamos añadiendo poco a poco el azúcar sin dejar de batir. Una vez que se ha mezclado todo, seguir batiendo unos minutos más para que el frosting coja más cuerpo.

Batemos o queijo e a manteiga (com a varilha elétrica). Quando estiverem bem misturados, adicionamos aos poucos o açucar glacé sem deixar de bater. Uma vez todo misturado, ainda batemos mais uns minutos para que o frosting fique com mais consistência.

Montaje:

Cortamos el bizcocho a la mitad de modo a hacer dos láminas. Sobre la primera lámina o base colocamos unas cucharadas de frosting y lo untamos bien extendiéndolo por todo el bizcocho. Tapamos con la segunda lámina o tapa de bizcocho y utilizamos el resto del frosting  para cubrir tanto la parte superior como los laterales del bizcocho. Y voilà! Tarta hecha!!!

Cortamos o bolo à metade de modo a fazer duas camadas. Untamos umas colheres de frosting sobre a primeira camada ou base do bolo, cobrendo bem a superfície toda. Colocamos a segunda camada do bolo ou tampa e usamos o resto do frosting para acabar de cobrir o bolo todo. Tá feito!!!

 

 

Espero que os guste, y sobre todo que os animéis a prepararlo.

 

Un besote a todos y hasta la próxima!.

Rolletes de la abuela Elena

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Buenas tardes!

Ahora que el proceso de vuelta a casa y todo lo que el conlleva ha finalizado, puedo sentarme tranquilamente y escribir una nueva entrada. Desde que he vuelto no he parado, y entre las muchas cosas con las que he estado liada, una de ellas ha sido la cocina.

Esta Semana Santa ha sido especial. He vuelto a ver a mi familia a la que no veía desde hacía varios meses y la casa de mi abuelo ha vuelto a oler a rolletes y flores cinco años después. Siempre era mi abuela la que nos recibía en Quintanar cada Semana Santa con sendas bandejas enormes de rolletes y flores, y desde que ella falta lo hacían también sus dulces. Después de un tiempo queriendo hacerlas, este año (por fin!) movilizé a mi madre para recuperar las receta. Conseguimos la de las flores rebuscando entre sus agendas viejas, pero la de los rolletes se nos resistía. Pero al final apareció metida en un vaso de la cocina de mi abuela.

El listón estaba muy alto, y la abuela no estaba para poder resolver dudas, pero las ganas y la cabezonería marca de la casa, ganaron. Confieso que las flores no salieron muy allá, aunque estoy segura de que el año que viene saldrán mejor y podré colgar la receta. Sin embargo, los rolletes quedaron espectaculares (opinión entusiasta y unánime de todos aquellos que se comieron alguno).

En fin, como pequeño homenaje a mi abuela (ay! que se me cae la lagrimilla) y sabiendo que a ella le gustaría que lo compartiera, os dejo la receta de sus rolletes.

Necesitáis:

  • 6 huevos
  • 4 “vasos pequeños” de azúcar *(nota aclaratoria de la medida del vaso)
  • 5 “vasos pequeños” de aceite de oliva extra suave (mi abuela y nosotros usamos aceite “hecho”)**
  • 3 “vasos pequeños” de leche
  • 4 gaseosas blancas y azules (en Mercadona las venden con el nombre de “gasificante litines”)
  • Rayadura de 1 limón (ojo! solo la parte amarilla, no ralléis lo blanco también!)
  • 1 chorrito de anís (opcional)
  • Harina de trigo
  • Una mezcla de azúcar y canela para espolvorear los rolletes
  • Aceite para freirlos (preferiblemente de girasol)

Mezclar los huevos, el azúcar, el aceite, la leche, las gaseosas y la rayadura de limón en un bol grande. Ir añandiendo a la mezcla la harina tamizada (pasada por un colador para que quede más fina) poco a poco. Continuad añandiendo harina hasta que la masa se despegue de los bordes del bol, pero ojo, no tiene que quedar como una bola, sino que debe estar aún con una consistencia un tanto viscosa.

Antes de conseguir ese punto de la masa, y durante el proceso de incorporar la harina, podéis echar el chorrete de anís (la cantidad es según gustos…que para el gusto de mi tío Vicente, que fue el encargado del anís, fue un chorro considerable).

No es necesario, pero yo recomiendo dejar la masa reposar un ratito (un mínimo de una media hora). Tras esto, poned en una sartén (la más honda que tengáis) el aceite de girasol a calentar. Cuando esté bien caliente, mojáos las manos con aceite, coged un poco de masa y haced una bola del tamaño de una pelota de ping-pong aproximadamente (os recuerdo que esto es artesanal, unas quedan más pequeñas que otras, no os preocupéis demasiado con el tamaño), haced un agujero con el dedo en mitad de la bola y rápidamente echadla a la sartén (ojo con los lanzamientos, que esto no es baloncesto!). Cuando se haya dorado por un lado dadle la vuelta al rollete para que dore del otro.

En el momento en que hayan enfriado un poquito, pasadlas por un plato con la mezcla de azúcar y canela vuelta y vuelta.

Una recomendación, como el aceite va a estar muy caliente, cuando empecéis a echad los rolletes (podéis colocar más de uno al tiempo) bajad un poco el fuego para que se hagan bien por dentro y no se quemen.

Otra recomendación, esta es una buena receta para hacer en compañía. Mientras uno hace los rolletes el otro va dándoles la vuelta y sacándolos de la sartén. Nosotros éramos cuatro: mi madre y yo hacíamos los rolletes, mi tío controlaba la sartén y mi tía los rebozaba en canela y azúcar 😀 .

Aunque a simple vista parece muy complicado de hacer para los novatos, el único momento de dificultad de la receta está en el momento de hacer las bolas, darlas rápida y “ligeramente” la forma de rollete o rosquilla y echarlas al aceite. Un truco, cuando la masa está muy tiernita y empieza a pegarse en las manos a pesar de tenerlas embadurnadas de aceite es lavárselas y volver a pringaros para seguir haciéndolos.

* Mi abuela usaba un vaso pequeño que ella tenía, y la equivalencia aproximada es la de 2/3 de un “vaso” de yogur (es decir, sin terminar de llenarlo).

** ¿Qué es eso del aceite hecho? Si no tienes aceita extra suave, pon aceite de oliva normal en una sartén a que se cocine un poco para que, de esa manera, pierda la fuerza.

Un abrazo a todos y hasta la próxima.

Manzanas asadas al whisky

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Hello cocinillas! La primera receta que os traigo es un postre que le vi hacer a Eva Arguiñano. Tenían tan buena pinta que no me he podido resistir, y hoy las hemos tomado de postre a la hora de comer.

Para cuatro personas se necesita:

  • 4 manzanas reineta (las tienen en cualquier frutería)
  • mantequilla
  • 200 gr de azúcar
  • 8 cucharadas soperas de whisky
  • 700 ml de leche
  • 70 gr de harina
  • 4 yemas de huevo
  • 4 palos de canela

Lava las manzanas y descorazonalas (por menos de un euro en los chinos venden descorazonadores muy apañaos). Colócalas en una fuente para horno. Riégalas con el whisky y un chorrito de agua. En el hueco dejado por el corazón de la manzana echa dos cucharaditas de azúcar. Parte una barrita de mantequilla e introdúcela también el el agujero, y termina poniendo un palito de canela en el agujero (aunque no es necesario introducir todo el palo). Repite lo mismo en las manzanas restantes. Mételas en el horno a 180º durante unos 40 minutos (encender el horno y ponerle ya la temperatura cuando vayas a empezar la receta) con calor arriba y abajo.

Para la crema pon en un cazo la harina y el resto de azúcar. Mezcla bien. Ve añadiendo la leche poco a poco. Bate con una barilla todo bien para que no queden grumos. Añade las 4 yemas de huevo y termina de mezclar bien. Ponlo a fuego suave (3-4) y deja que espese sin dejar de mover (que si no se pega y la liamos). Debe espesar muy poco, es una crema, así que tienes que tener en cuenta que cuando empieza a enfriar sigue espesando. Le puedes añadir un chorrito del líquido que han soltado las manzanas tras hacerse en el horno.

Me han quedado muy ricas, y la crema estaba especial. Pero he tenido un pequeño fallo: la parte inferior de las manzanas estaba más dura (y una manzana asada tiene que estar blandita), pero eso se soluciona dejando las manzanas unos 10 minutos más con el calor sólo en la parte de abajo.

¿Quién se anima?