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Rolletes de la abuela Elena

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Buenas tardes!

Ahora que el proceso de vuelta a casa y todo lo que el conlleva ha finalizado, puedo sentarme tranquilamente y escribir una nueva entrada. Desde que he vuelto no he parado, y entre las muchas cosas con las que he estado liada, una de ellas ha sido la cocina.

Esta Semana Santa ha sido especial. He vuelto a ver a mi familia a la que no veía desde hacía varios meses y la casa de mi abuelo ha vuelto a oler a rolletes y flores cinco años después. Siempre era mi abuela la que nos recibía en Quintanar cada Semana Santa con sendas bandejas enormes de rolletes y flores, y desde que ella falta lo hacían también sus dulces. Después de un tiempo queriendo hacerlas, este año (por fin!) movilizé a mi madre para recuperar las receta. Conseguimos la de las flores rebuscando entre sus agendas viejas, pero la de los rolletes se nos resistía. Pero al final apareció metida en un vaso de la cocina de mi abuela.

El listón estaba muy alto, y la abuela no estaba para poder resolver dudas, pero las ganas y la cabezonería marca de la casa, ganaron. Confieso que las flores no salieron muy allá, aunque estoy segura de que el año que viene saldrán mejor y podré colgar la receta. Sin embargo, los rolletes quedaron espectaculares (opinión entusiasta y unánime de todos aquellos que se comieron alguno).

En fin, como pequeño homenaje a mi abuela (ay! que se me cae la lagrimilla) y sabiendo que a ella le gustaría que lo compartiera, os dejo la receta de sus rolletes.

Necesitáis:

  • 6 huevos
  • 4 “vasos pequeños” de azúcar *(nota aclaratoria de la medida del vaso)
  • 5 “vasos pequeños” de aceite de oliva extra suave (mi abuela y nosotros usamos aceite “hecho”)**
  • 3 “vasos pequeños” de leche
  • 4 gaseosas blancas y azules (en Mercadona las venden con el nombre de “gasificante litines”)
  • Rayadura de 1 limón (ojo! solo la parte amarilla, no ralléis lo blanco también!)
  • 1 chorrito de anís (opcional)
  • Harina de trigo
  • Una mezcla de azúcar y canela para espolvorear los rolletes
  • Aceite para freirlos (preferiblemente de girasol)

Mezclar los huevos, el azúcar, el aceite, la leche, las gaseosas y la rayadura de limón en un bol grande. Ir añandiendo a la mezcla la harina tamizada (pasada por un colador para que quede más fina) poco a poco. Continuad añandiendo harina hasta que la masa se despegue de los bordes del bol, pero ojo, no tiene que quedar como una bola, sino que debe estar aún con una consistencia un tanto viscosa.

Antes de conseguir ese punto de la masa, y durante el proceso de incorporar la harina, podéis echar el chorrete de anís (la cantidad es según gustos…que para el gusto de mi tío Vicente, que fue el encargado del anís, fue un chorro considerable).

No es necesario, pero yo recomiendo dejar la masa reposar un ratito (un mínimo de una media hora). Tras esto, poned en una sartén (la más honda que tengáis) el aceite de girasol a calentar. Cuando esté bien caliente, mojáos las manos con aceite, coged un poco de masa y haced una bola del tamaño de una pelota de ping-pong aproximadamente (os recuerdo que esto es artesanal, unas quedan más pequeñas que otras, no os preocupéis demasiado con el tamaño), haced un agujero con el dedo en mitad de la bola y rápidamente echadla a la sartén (ojo con los lanzamientos, que esto no es baloncesto!). Cuando se haya dorado por un lado dadle la vuelta al rollete para que dore del otro.

En el momento en que hayan enfriado un poquito, pasadlas por un plato con la mezcla de azúcar y canela vuelta y vuelta.

Una recomendación, como el aceite va a estar muy caliente, cuando empecéis a echad los rolletes (podéis colocar más de uno al tiempo) bajad un poco el fuego para que se hagan bien por dentro y no se quemen.

Otra recomendación, esta es una buena receta para hacer en compañía. Mientras uno hace los rolletes el otro va dándoles la vuelta y sacándolos de la sartén. Nosotros éramos cuatro: mi madre y yo hacíamos los rolletes, mi tío controlaba la sartén y mi tía los rebozaba en canela y azúcar 😀 .

Aunque a simple vista parece muy complicado de hacer para los novatos, el único momento de dificultad de la receta está en el momento de hacer las bolas, darlas rápida y “ligeramente” la forma de rollete o rosquilla y echarlas al aceite. Un truco, cuando la masa está muy tiernita y empieza a pegarse en las manos a pesar de tenerlas embadurnadas de aceite es lavárselas y volver a pringaros para seguir haciéndolos.

* Mi abuela usaba un vaso pequeño que ella tenía, y la equivalencia aproximada es la de 2/3 de un “vaso” de yogur (es decir, sin terminar de llenarlo).

** ¿Qué es eso del aceite hecho? Si no tienes aceita extra suave, pon aceite de oliva normal en una sartén a que se cocine un poco para que, de esa manera, pierda la fuerza.

Un abrazo a todos y hasta la próxima.

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  1. hola tu tambien eres de quintanar del rey yo lo soy
    tienen que estar muy buenos voy a averlos mañana espero que me salgan buenos
    me a gustado mucho encontrar los rolletes que antes me gustaban muchos cuando llevo años sin poder comer
    muchas garcias

    Responder
  2. Que recuerdos… mi madre tambié hace flores y rosquillos (que es como los llamamos por mi pueblo), la verdad es que están bueniiisimos!!!!!!!! todavía tengo algunos en mi casa de esta semana santa!!!

    Besos guapa!

    Gemma

    Responder

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