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Bizcocho especiado de calabaza

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¡Buenas!

¿Cómo han ido los carnavales?, ¿de qué os habéis disfrazado? Yo este año me los he saltado porque mi rodilla me ha dado algunos problemillas, pero bueno, quedan más carnavales que disfrutar, así que no pasa nada, ¿verdad?.

Viendo fotos de platos y dulces atrasados me he topado con un bizcocho de calabaza. Si hace unos años alguien me dijera que me iba a gustar la calabaza, le habría llamado lunático como poco. Pero si señores, después del bizocho de zanahoria, el de calabacín, y el de batata con sus fantásticos resultados, parecía estúpido no experimentar con la calabaza.Y aunque la idea principal era hacer una layer cake, al poco de sacar los bizocochos del horno apareció visita en casa, les dió el olorcillo y, ¡claro! café y bizcocho de calabaza para merendar.

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Dos planchas de bizcocho que volaron en día y medio…. Le prometí a Gemma, una antigua compi del cole que se llevó un trozo para probarla que subiría rápido la receta… al final sólo he tardado mes y medio en subirla… Sorry!

La receta la he copiado de la fantástica web de El Rincón de Bea y las cantidades dan para hacer dos planchas hermosas de unos 25 cm de diámetro de bizcocho, por lo que si queréis, podéis reducir todas las cantidades a la mitad.

Necesitamos:

  • 400 grs. de harina de trigo
  • 150 grs. de azúcar
  • 175 grs. de azúcar moreno
  • 2 cucharaditas de levadura
  • 2 cucharaditas de bicarbonato
  • 3/4 de cucharadita de sal
  • 1 cucharada de canela
  • 2 cucharaditas de jengibre en polvo
  • 2 cucharaditas de nuez moscada
  • 425 grs. de puré de calabaza (yo puse menos porque no me dió por pensar que al hacerlo puré el peso reduciría…)
  • 5 huevos XL
  • 290 ml de aceite

El día anterior cocéis la calabaza (como medio kilo o un poco más), la hacéis puré y lo dejáis reponsando sobre un escurridos para que pierda el agua.

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Ponéis el horno a precalentar a 175ºC y engrasáis el/los moldes.
Tamizamos la harina, el azúcar blanco, el bicarbonato, la levadura y las especias. Reservamos. Mezclamos 1/3 del puré con el azúcar moreno hasta que no queden grumos. Después ponemos el resto del puré y el aceite. Volvemos a mezclar todo bien. Añadimos los huevos ligeramente batidos uno a uno (hasta que uno no está bien incorporado no ponemos el siguiente). Para finalizar, añadimos la mezcla seca en tres veces (para que sea más sencillo).
Ya sólo tenéis que poner la mezcla en el/los moldes y hornear durante unos 40 minutos. Ya sabéis lo que digo siempre, pichad con una puntilla, si sale limpia, el bizocho está listo, sino, lo dejáis un poco más.

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El resultado es fantástico, de verdad.

Un besote y ¡hasta la próxima!

Tajine de cordero con almendras y ciruelas o como viajar al norte de África sin salir de tu cocina

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Ya estoy aquí otra vez, y gracias a mi lesión, va a ser más sencillo actualizar con recetas atrasadas el blog. Eso sí, no me puedo acercar a la cocina porque creo que no forma parte de la recomendación de “reposo absoluto” del médico.

Hoy os traigo una receta que tenía muchas ganas de compartir con vosotros. Este es un plato que me encanta y que podría comer casi todo los días. Tiene ese ligero contraste del dulce y el salado, la carne queda extremadamente jugosa y con muchísimo sabor y como colofón final tiene una fantástica mezcla de especias, que me chiflan.

Probablemente la palabra tajine no forme parte de vuestro vocabulario gastronómico habitual, pero os aseguro que no se trata de nada rocanbolesco. Al igual que la paella, que es el recipiente y la comida, con una tajine pasa lo mismo, se refiere al contenido y al continente. Es un recipiente de barro cocido formado por un plato hondo y una tapa cónica, y se usa para cocciones lentas. La tapa cónica permite que durante la cocción el vapor mezcle los sabores de los alimentos y no se pierdan sus propiedades.

No os voy a engañar, yo no tengo una tajine en casa (no es sencillo encontrar una que funcione en una cocina de inducción y que no cueste un ojo de la cara), pero tengo una cocotte, de la que os hablaré otro día, y que es estupenda para platos de cocción lenta.
Después de haberos soltado el rollazo, paso a explicaros la receta. Una cosa que se me olvidaba decir es que una tajine puede ser de carne, de pescado o de verduras, es decir, que la permite infinidad de combinaciones, por lo que siempre podréis cocinar una tajine con vuestros alimentos preferidos.

Para esta tajine para 4-5 personas necesitáis:

  • 1 kilo y 1/2 de cordero (yo compré la parte del cuello, que queda muy jugosa. Además, compré la carne en una carnicería halal, que es donde compran los musulmanes la carne)
  • una pastilla de caldo (la que tengais a mano)
  • 1 taza de almendras enteras peladas
  • 2 cebollas rojas
  • 1 taza de ciruelas pasas o  de 4 a 6 ciruelas, dependiendo del tamano.
  • 2 cucharadas soperas de zumo de limón
  • 3 cucharadas soperas de aceite de oliva
  • 2 cucharadas soperas de miel
  • 2 cucharaditas de agua de azahar
  • sal
  • 1/2 cucharadita de canela
  • 1/2 cucharadita de jengibre
  • 1/2 cucharadita de cúrcuma
  • 1/2 cucharadita de curry
  • 1/2 cucharadita de pimentón dulce
  • 1/2 cucharadita de nuez moscada
  • 1/2 cucharadita de cilantro (lo vi en la carnicería halal y no me resistí a comprarlo)

 

Para empezar quitamos el exceso de grasa de la carne y salamos; también ponemos en un cazo unos 330 mil de agua con la pastilla de caldo.

Ponemos la cocotte al fuego con el aceite para dorar la carne, ojo sólo dorar, no la tenemos que cocinar.  Reservamos la carne. Y pochamos la cebolla en el aceite que ha quedado en la cocotte a fuego suave. En un vaso con un poco de agua ponemos todas las especias y mezclamos bien. Cuando la cebolla esté pochada, ponemos de nuevo la carne en la cocotte, vertimos la mezcla de especias y removemos bien para que toda la carne se impregne bien.  A continuación añadimos el zumo de limón, el caldo, las almendras y un poco de sal. Subimos el fuego (sin ponerlo al máximo) y dejamos hervir hasta que el caldo reduzca a la mitad más o menos.

 

Bajamos el fuego casi al mínimo y añadimos la miel, el agua de azahar y las ciruelas. Si son pasas, las tenéis que poner en un cuenco con agua unas horas antes para que se hidraten; si son ciruelas del tiempo, hay que lavarlas, quitarles el hueso y partirlas en trozos grandes. Tapamos la cacerola y dejamos cocer una media hora más, siempre a fuego suave.

 

 

No tengo una foto del resultado final porque con la emoción de devorarlo se me olvidó, pero para aquellos a los que las mezclas de sabores le dé un poco de respeto, os cuento un secreto, una vez finalizada la cocción la ciruelas desaparecen del campo de visión.

Este plato deliciiiiioooooooso se acompaña con cous-cous o con arroz blanco.

¡Hasta la próxima, cocinillas!